El dolor de espalda es uno de los más comunes entre las personas. Y es que todos pasaremos por la experiencia de haber padecido, al menos, un dolor de espalda durante nuestra vida. No en vano, esta dolencia supone una de las principales causas de absentismo laboral. En España, desde luego, está muy extendida.

Síntomas del dolor de espalda

Por otra parte, el dolor de espalda y sus síntomas pueden ser muy variados, al igual que sus causas. El dolor lumbar, por ejemplo, es el que proviene de la columna vertebral y puede tener causas diversas, tales como los problemas musculares, la degeneración de los discos, la hernia de disco lumbar, la disfunción de la articulación sacroilíaca, la espondilolistesis, la estenosis lumbar y la osteoartritis. Por su parte, el dolor de espalda baja se localiza en la parte inferior de la columna vertebral y su sintomatología puede hacerse reconocible como quemazón, hormigueo y dolor sordo o agudo.

En todo caso, son sensaciones que seguro que has tenido y te han impulsado a acudir al médico. Aparte del asesoramiento de profesionales, has de saber que cuentas con test (se trata de una iniciativa europea) que pueden ayudarte a saber si estás padeciendo, por ejemplo, dolor de espalda mecánico o inflamatorio. Como ayuda para  identificar tu dolor de espalda, solo has de contestar a unas sencillas preguntas acerca de cómo son sus manifestaciones.

Llegados a este punto, vale la pena que repasemos los dos tipos de dolores de espalda más extendidos: dolor de espalda mecánico e inflamatorio.

En primer lugar, hemos de resaltar que el dolor de espalda mecánico es el más frecuente entre la población. Puede surgir a cualquier edad y los síntomas de este dolor de espalda son golpes rítmicos de dolor o de manera “sorda” (es decir, constante). No suele venir acompañado de rigidez matinal y, en todo caso, esta no supera la mediadolor de espalda hora de duración. Habitualmente ocurre por una distensión muscular o un traumatismo. En líneas generales, como sucede con otros dolores, se alivia con el descanso y se agrava con los esfuerzos físicos. Por lo tanto, es lógico que sea oportuno obtener un diagnóstico médico temprano acerca de él. Por otro lado, entre las causas del dolor de espalda mecánico se cuentan las siguientes: esguince o distensión lumbar, deformación congénita, desplazamiento o hernia discal, artrosis de la columna vertebral, fractura vertebral o enfermedad discal degenerativa. Si, además, quieres informarte sobre este problema tan común, puedes recurrir, por ejemplo, a los libros de Cohen y Wolf y Da Silva.

Por su parte, el dolor de espalda inflamatorio se revela, en ocasiones, como más potente. De hecho, has de tener en cuenta que lo padece una de cada veinte personas que tienen dolores de espalda crónicos. Por consiguiente, es una molestia que merma, en gran medida, la calidad de vida, pues además tiende a surgir cuando eres joven. Se trata de un dolor que se experimenta también por la noche y que, por la mañana, suele conllevar una rigidez que se prolonga durante más de media hora. Se empieza a manifestar de forma gradual, pero suele durar más de un trimestre. Al contrario de lo que sucede en el dolor de espalda mecánico, el reposo no alivia los síntomas, pero sin embargo logramos una mejoría mediante la realización de ejercicios físicos. Este dolor procede, en general, de lo que se llaman enfermedades autoinmunes, que son ataques del sistema inmunológico a tejidos sanos de nuestro propio cuerpo (espondilitis anquilosante , por ejemplo). Puedes ampliar esta información en las obras de Sieper, Khan y Rudwaleit.

En definitiva, ya tienes unas cuantas claves para que aprendas a identificar tu dolor de espalda.

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